Dame la mano, vamos. Quiero sentirla así, aquí, apretando la mía con sudor y ansiedad. Vamos a emocionarnos juntos, a temblar un poco pero también a aspirar una bocanada de aire puro, ya que la esperanza no es otra cosa que eso; a levantar la frente nuevamente, ya que el coraje no es otra cosa que eso. La idea de este librito es muy simple y cariñosa: esto no es una gran obra literaria ni mucho menos. Pero hay que hacerlo. Un ladrillo no es, tampoco, una obra de arte. Pero hay que hacerlo. Un día será parte no sólo de una casa sino de un hogar. Eso es este librito, un hogar al que ustedes pueden entrar como y cuando quieran, les pertenece. Para todos, pero de manera muy especial para la apaleada clase media argentina en todos sus niveles, esto es un grito de papel para que nos dejemos de llorisquear por los rincones lamentando el dolor de ya no ser. A todos nos duele la violencia, la desocupación desgarradora que es otra forma de violencia, el hambre de demasiados compatriotas, la impunidad de algunos, la soberbia estúpida de otros que fracasaron en el poder y ahora son gurúes de la nada, el maltrato que nos dan los gobernantes y tantas otras cosas más, pero la idea de estas líneas es soplar las heridas en lugar de arañarlas. '