Marian Álvarez en "Las palabras del silencio" toca sin tapujos losrincones más recónditos del alma. Su prosa poética, herida del dolorajeno, acompaña a la autora en toda su obra. Sus poemas invitan a lareflexión, pone en evidencia la falta de recursos para aliviar elsufrimiento humano, necesita darle voz a los olvidados y no se resigna al continuo sabotaje que padecen. Hábilmente remueve y retuerce elcorazón del lector para que aflore el sentimiento limpio y bondadoso.Homenajea con entusiasmo a la mujer, enumera la infinidad decualidades que posee y denuncia la represión, desigualdad y maltrato a los que se ve sometida. Se conmueve con el trino del pájaro que seposa en la ventana, quizás porque ese canto ancestral la retorna aSalas (su pueblo) donde la autora, por vez primera, toma contacto conla belleza de sus calles, sus casas y sus gentes. Hoy, retrocede en el tiempo y con los ojos de niña generosa, nos lleva de la mano por loscaminos y veredas que llegan a su casa. "Las palabras del silencio" de la autora Marian Álvarez, es una sucesión de sonidos, un continuoacorde de violines que, en cada nota, desnuda con ingenio lossentidos.