Mi mente no entendí a a pesar de que mi sentido comú n me decí a: " no te pasará nada" , yo querí a correr, - ¿ Qué demonios querí an enseñ arme en lo profundo de aquel castillo? cuando digo profundo es profundo. Pasé bajando peldañ o tras peldañ o, quizá s conté unos quinientos enormes escalones de roca hasta situarme en una cá mara gigante que se encontraba iluminada por enormes candelabros a los costados. Cuando mi vista se posó má s detenidamente mi asombro fue minú sculo, habí a toda clase de cosas que yo no conocí a en aquel entonces, como: tubos de ensayo y miles de objetos para la experimentació n. Algo increí ble para aquella é poca. Por un instante pensé que esa parte serí a mi lugar de trabajo, pero no. Pasamos por esa especie de laboratorio medieval para de nuevos seguir bajando a una nueva recamara ahí los pelos se me pusieron de punta. Unos gritos terrorí ficos se escuchaban má s y má s abajo, y provení an de una puerta al fondo. Brayton tomó un objeto que estaba suspendido en la pared y luego abrió aquella abertura que jamá s hubiese querido que abriera. Cuando la abrió una escena espantosa apareció ante mis ojos, era algo&hellip