Un libro profundamente celebrador. Un canto a los seres tocados por la gracia, capaces de transfigurar la realidad mas sencilla en la mas sublime.En Fernando Plata tenemos a un joven poeta cuyo apellido ya indica cierta voluntad alquimica, pues concibe la poesia como transfiguracion del sujeto o el objeto, pero desde la pura vigilancia de la conciencia. Y lo que mas le importa es reflejar el encanto de la vida y del mundo, en poemas llenos de fuerza y con una diccion himnica y de fe en esas criaturas del mundo orfico, los altos a los cuales dirige sus himnos. Dotado de profunda imaginacion, escribe una poesia visionaria, sometiendo a sus imagenes a una idea rectora, de tal modo que el sentido preside la expresion. Sus ideas de orden proceden de Wallace Stevens, poeta de la imagen no surrealista, pero si fantasiosa y plena. A Stevens y a Jorge Guillen los celebra como maestros, y su odisea mistica esta atravesada por el amor y la necesidad de la musica. Como señala su prologuista y mentor, Jose Luis Rey, "Fernando Plata escribe una honda poesia espiritual y nos la entrega como quien ha seguido de cerca al sol hasta la caida de Faeton, para volver a alzarse en brazos de los altos, los seres magicos y orficos en los cuales la poesi