Ya nos dijo Monterroso que las moscas invaden la literatura.Sin embargo, con este libro, sus autoras y el autor han decidido que aún caben más historias sobre ellas, o tal vez hayan deseado unirse a ese vuelo incansable, eterno, que se pierde en la noche de nuestra memoria, y que continuará más allá de la línea --igual de brumosa-- del horizonte de cada uno de nosotros. Así ha sido y así será. Ya lo dijo, de nuevo, el escritor hondureño: La mosca que hoy se posó en tu nariz es descendiente directa de la que se paró en la de Cleopatra.Adolfo Gilaberte