Provocar es generar expectativa, interés, deseo; es lograr la atención del otro. A través de la pregunta se logra generar la conversación, ya que es imperiosa una respuesta. Por ello, un buen e inteligente conver¬sador debe dominar el arte de hacer preguntas oportunas e interesan¬tes, que incomoden, reten y desafíen. Sócrates es reconocido como el maestro de la pregunta gracias a las obras que sobre él escribió su discípulo Platón; por ello, para diálogos provocadores el autor revisa sistemáticamente varias de estas obras en busca de reconocer la estrategia socrática. Luego selecciona per¬sonajes muy reconocidos para, en una licencia anacrónica, poner en diálogo a Sócrates con ellos: es así como con Alexander Oparin con¬versan sobre el origen de la vida y las ideas; con Carl Sagan sobre la Finalidad de la ciencia, y con Gabo sobre el modelo educativo actual. Todo referido a la necesidad de fomentar las escuelas de pensamien¬to, un escenario en el que a través de conversaciones se recupere la esencia de la sabiduría, su relevancia significativa, en la abundancia de información de hoy en día