Ya desde los primeros tiempos del cristianismo, Jesucristo ha sido calificado con titulos muy diversos: unos, como el de Hijo de Dios, para distinguirle por su condicion; otros como el de Salvador, para designarle por su obra. Entre estos ultimos titulos hay uno, el de Redentor, de sentido muy cercano al de Salvador, que ha sido usado con predileccion porque señala lo mas fundamental de la obra de Jesucristo: la redencion del hombre. En nuestra sociedad vuelve a hacerse urgente la pregunta por la salvacion. Es la pregunta por la salvacion del cuerpo, ante la crisis ecologica que afecta a nuestro ambiente material. Es la pregunta por la salvacion de la razon, ante el desarrollo de la inteligencia artificial, que amenaza con hacer artificial nuestra inteligencia. Es la pregunta por la salvacion del bien comun, ante la crisis de la politica. Es la pregunta por la salvacion de los ambientes de humanidad, ante la devastacion de la cultura. ¿Es posible salvar todo esto? ¿En que consiste esa salvacion? ¿Que caminos concretos nos permitirian alcanzarla? Pues la fe cristiana no nos salva de la carne, de la razon o de la sociedad, sino que salva la carne, la razon o la sociedad, y nos salva a nosotros al salvar todo ello.