This almost unclassifiable work of experimental fiction, first published in 1931, tells of the worldwide wanderings of a rich and idle American, Goggins (nicknamed Gog), who expends his fortune in an insatiable quest for...is it knowledge, or novelties? Years later, Gog-impoverished and confined to an insane asylum-one day entrusts a large sheef of notes to a frequent visitor whose company he had come to enjoy. These, it turns out, are the record of his travels and interviews. In about ninety entries, we encounter a variety of geniuses with whom Gog gained audience, including Freud, Edison, Einstein, Henry Ford, H. G. Wells, George Bernard Shaw, and Lenin, as well as obscure idealists who eagerly display their several manias: modernist sculpture, avant-garde poetry, futuristic architecture, academic sub-subdisciplines, niche curio collections. Papini's anarchic humor brings into sharp relief the strangeness of human beings and the wilfully exacerbated strangeness of modernity.
El escritor italiano Giovanni Papini nació en Florencia en 1881 y falleció en 1956 en esa misma ciudad, a la edad de 75 años. Su obra más reconocida es la sátira Gog (1931), una novela acerca de un americano que hace fortuna recorriendo el mundo durante la Gran Guerra.
Estudió para maestro, pero ejerció pocos años antes de ponerse a trabajar en una biblioteca, donde se rodeó de lo que más disfrutaba: los libros. Fue entonces cuando comenzó su trayectoria como escritor, y lo hizo con historias cortas como El crepúsculo de los filósofos (1906), en la que critica la filosofía de Kant, Hegel o Schopenhauer y proclama la muerte de los pensadores; El trágico cotidiano o El piloto ciego (1907), en las que deja entrever rasgos del futurismo y el modernismo.
También cultivó la poesía, a la que se dedicó sobre todo antes y durante la Gran Guerra con obras como Opera Prima (1917).
En la obra del autor italiano se aprecia su evolución personal de ateo a ferviente católico. Así, parte de su trayectoria final se dedica a la divinidad, empezando en 1921 con Historia de Cristo y continuando con otros textos como Los nietos de Dios, Cielo y tierra o El diablo. Su afinidad al fascismo le proporcionó en 1935 la cátedra de Literatura italiana en la Universidad de Bolonia, a pesar de estar cualificado académicamente para niveles mucho más bajos. En 1937 sería nombrado miembro de la Real Academia de Italia.
A lo largo de su vida fundó varias revistas literarias, como Il Leonardo o La Voce, y participó en un gran número de ellas.