En esta obra nos proponemos estudiar algunos de los aspectos de la época actual, precisamente aquellos que la han convertido esencialmente en una época de disolución y abordar al mismo tiempo el problema del comportamiento y de las formas de existencia que, en una situación así, interesa adoptar a un cierto tipo humano.Esta última restricción no deberá ser nunca perdida de vista. Lo que se va a leer no afecta al conjunto de nuestros contemporáneos, sino únicamente al hombre que, aun estando comprometido con el mundo actual, incluso allí donde la vida moderna ha alcanzado el punto más álgido, problemático y paroxístico, no pertenece interiormente, sin embargo, a este mundo, no contempla la posibilidad de ceder a él, y se siente, por su esencia, de una raza diferente a la de la mayor parte de los hombres.El lugar natural de un hombre así, la tierra en la que no sería un extraño, es el mundo de la Tradición: esta expresión tiene aquí un carácter particular que ya hemos precisado en otras ocasiones próximo a las categorías utilizadas por René Guénon en su análisis crítico del mundo moderno. Según esta acepción particular, una civilización o una sociedad son "tradicionales" cuando están regidas por principios que trascienden lo que no es más que humano e individual, cuando todas sus formas le vienen de lo alto y cuando está enteramente orientada hacia lo alto.
Julius Evola (Roma, 19 de mayo de 1898 – 11 de junio de 1974) fue un filósofo, escritor y pensador italiano, conocido por su postura radicalmente tradicionalista, esotérica y su crítica feroz al liberalismo, la democracia y la modernidad.
De familia aristocrática, Evola se formó en ingeniería, pero su verdadera vocación fue la filosofía y las artes. Durante su juventud, se interesó por el dadaísmo y el futurismo, influenciado por figuras como Papini y Marinetti. Sin embargo, tras la Primera Guerra Mundial, sufrió una crisis existencial que lo llevó a un profundo estudio de la metafísica, la religión comparada y el esoterismo.
En la década de 1930, Evola se alineó con el fascismo italiano, aunque mantuvo una postura crítica hacia el régimen de Mussolini, considerándolo plebeyo y demagógico. En 1934, publicó su obra más influyente, Revuelta contra el mundo moderno, donde abogó por un retorno a valores tradicionales y una élite espiritual que guiara a la humanidad. Durante la Segunda Guerra Mundial, se trasladó a Viena, donde fue gravemente herido por un obús soviético, quedando parapléjico.
Tras la guerra, Evola continuó escribiendo y desarrollando su pensamiento, que influyó en movimientos neofascistas y tradicionalistas. Su legado es controvertido, siendo considerado por algunos como un pensador radical y por otros como un ideólogo extremista.